Vol. III - Epístolas Paulinas

$600

Revestidos de lo alto por el Espíritu Santo, los Apóstoles serán llamados por el Señor, porque Él los ha elegido (Jn 15, 16), para que reciban de lo de Cristo y lo “comuniquen” a todos los hombres, sin acepción de personas. 

Ellos, que no son del mundo pero están en el mundo y han recibido la Palabra del Señor, protegidos del Maligno y consagrados en la verdad (Jn 17, 14-17), deben anunciar que Cristo es el Señor, el Ungido de Dios, el Salvador. Deben acompañar a los fieles ayudándoles a ofrecer sus cuerpos como una víctima agradable a Dios, como un verdadero y no farisaico culto a Dios, sin acomodarse al mundo presente. 

Antes bien, transformándose mediante la renovación de su interioridad (Rm 12, 1-2), de modo que den testimonio guardando la Palabra de Dios en su corazón para que allí, haciéndose presente el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (Jn 14, 23), puedan ser morada en su espíritu como si sus cuerpos fueran un tabernáculo divino.

Compartir: